Undécimo mandamiento: NO PROCRASTINARÁS

Vivir con pasión conlleva decidir romper miedos. Ser uno mismo a pesar de uno mismo, de nuestras creencias limitantes y los comentarios de los demás.   Pareciera que para cada “quizás por aquí” que se nos ocurre, aparecen 5, 8, 10 “¿de verdad crees que funcionará?  Es casi una ley divina que busca desarmar e imposibilitar el cumplimiento de nuestras metas. ¿O no?  

Procrastinar de manera literal significa diferir, aplazar, dejar para después. Implica quitarle fuerza a una acción o idea dejándola por debajo de cualquier otra.  Y bueno, aplazar cortarte el pelo, o colgar un cuadro en tu casa, pudiera no tener mayor impacto.  Pero si hablamos de temas como aprender o practicar una habilidad que amas, desarrollar ese proyecto o idea que siempre has soñado o conocer la ciudad de tus antepasados, entonces es hablar de palabras mayores.   

De todos los enemigos que nos dicen, tampoco esta gran idea sucederá”, la más peligrosa y oculta a nuestros ojos es NUESTRA ZONA DE CONFORT.  Es una situación que parece tener la capacidad de tomar las riendas de nuestra mente y desarmar cualquier intención de aceptar o construir algo diferente, de cambiar un hábito o tomar un riesgo necesario para dar un giro en nuestra vida.  Se manifiesta de distintas formas. La mayoría de ellas muy sutiles para nosotros mismos. Puede ser una sensación de flojera al momento de salir a hacer ejercicio, indiferencia a dedicarle tiempo a desarrollar el plan de negocio de esa gran idea que resuena en ti desde hace tiempo, miedo y justificantes económicos que te frenan a tomar ese curso que te ayudará a expresar tus ideas frente a un gran público, o es aquella fuerza oculta que te dice desde el interior “es sábado por la mañana, trabajaste duro toda la semana. ¿De verdad vas a pararte a escribir ese blog?, digo si lo haz postergado durante 7 semanas, es por algo ¿no?”.   Es como un monstruo invisible, mañoso y pegajoso que siempre encuentra el pretexto perfecto para dejarte descansando tranquilo en tu cama.  Logrando así invalidar cualquier nuevo camino que se te ocurra para mejorar.   

Y la pregunta obvia es ¿Y cómo lo controlo? ¿Hay una forma práctica de evitar dejar pasar semanas, meses, años con un gran proyecto en la congeladora?  A mí se me ocurren 3 acciones de pronta acción.  

  1. Escucha tu Intuición.  Si, esa suave y a veces débil vocecita interior que te anima a hacer aquello que estas postergando en cuestión, está íntimamente ligada a tu esencia, a tu verdadero ser. La gente que maneja herbolaria, dice que la naturaleza cuenta con una planta antídoto para toda planta veneno.  Es decir, el mismo lugar que genera el problema, alberga la solución.  No es extraño que los gritos claros y constantes los escuchemos en la cabeza y los “para qué” suavecitos vengan de nuestro interior, ahí cerca del corazón. 
  1. Clarifica tus objetivos:  Vacía en una pared tus ideas con post its. No importa cuántas ni que tan desquiciadas suenen.  Encuentra un método para priorizarlas. Es importante meterlas a una “prueba de ácido”, que te ayude a descremar lo prioritario, viable, vendible, de lo deseable y posiblemente inútil.  Haz este ejercicio de preferencia en una pared dentro de tu espacio de productividad (es decir donde normalmente escribes, trabajas, diseñas, etc). Esto tiene un doble sentido.  Al hacerlo así, puedes en una primera fase, sentarte a contemplarlo, revisarlo, agregarle nuevas opciones inclusive mezclar unos con otros. Y por otro lado, una vez seleccionado el camino correcto, requerimos tenerlo a la vista. Nuestro cerebro necesita tener presente lo que importa y a través de la vista le estamos diciendo “¡Hey! Esto es importante para nosotros, préstale atención y foco”.  
  1. Un paso a la vez:  Pensar en todo lo que hay que hacer para construir la casa de mis sueños, con mis propias manos, en el terreno que heredé, suena apabullante. Máxime si en la vida he puesto siquiera un ladrillo.  Si bien es importante tener claro el objetivo y el plan que lo sustente, al momento de ejecutarlo, lo mejor para evitar postergar es desmenuzar las acciones y hacerlo paso a paso. Piensa en algo que puedas accionar por tu proyecto durante los siguientes 15 minutos. Algo pequeño. Pudiera ser investigar sobre un tema que no conozcas, contactar a un especialista que brinde su punto de vista al respecto, lo que sea.  Esa pequeña acción, seguida de otra y otra, te ayudará a romper la inactividad.  Mihaly Csikszentmihaly en su libro “Flow” dice: “Los mejores momentos suelen suceder cuando el cuerpo o la mente de una persona han llegado hasta su límite en un esfuerzo voluntario para conseguir algo difícil y que valiera la pena”. Al final ¿cómo podrías comerte un elefante? Pues pedacito a pedacito.  

Esculpirme a mí mismo implica enfrentar la desidia.  Darme cuenta que el tiempo es un recurso no renovable que se derrite en mis manos y que el único que decide ponerlo a trabajar a mi favor o sufrir viéndolo pasar, soy yo.  Alexi Panos dice en una entrevista que le hace Riley Dayne para su película Abundance Factor (muy recomendable, por cierto).  “Mi gran idea soy YO.  Para tornarla realidad, evito dejarme convencer por la falsa ilusión. Tomo las riendas de mi vida. Esto lo logro haciendo mi chamba. Actuando, accionando, practicando, decidiendo, Si no lo hago yo, ¿entonces quién?  

“El desarrollo humano y organizacional es mi quehacer desde 2012 hasta la fecha.”

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