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Todos tenemos presente los que se están viviendo en CDMX a raíz del terremoto de este 19 de Septiembre. La cantidad de mensajes por redes sociales y noticias por distintos medios hacen que nuestra atención consciente e inconsciente esté puesta en este hecho.

Algo importante por hacer además de ayudar de la manera que esté a nuestro alcance, es subir cuanto antes el nivel vibratorio de nuestro México. Recuerda que tu pensamiento es poderoso y si este está enfocado en imágenes de los edificios devastados, la cantidad de muertos, la posibilidad de réplicas, etc; estás alimentando un nivel vibratorio bajo que además, hoy está íntimamente ligado al consciente colectivo. No te pido “perder sensibilidad de lo que está ocurriendo”.  Más bien te invito a modificar tu atención y ayudar también desde una perspectiva energética (al final de eso estamos hechos todos).  A cerca de 48 horas o más del hecho, nuestra emoción ya debió haber disminuido o variado su intensidad respecto del caos que vivimos. Ahora es tiempo de empezar a revertirlo.

Te comparto 2 métodos para sumarte desde tu espiritualidad personal a elevar la vibración del ambiente en nuestro amado México. Te pido utilizar tu imaginación y estar dispuesto a sumar independientemente de tus creencias religiosas o espirituales. Son ejercicios que no requieren que seas un maestro yogui o un iluminado para realizarlas.

REDES DE LUZ

 

Como varios de ustedes ya saben, me caracteriza una peculiar relación con la naturaleza. Especialmente con los árboles.  Estos son grandes y silenciosos hermanos dispuestos a apoyarnos y acompañarnos en situaciones difíciles. Ellos se ven igualmente dañados por situaciones extraordinarias como la que estamos viviendo. Los pasos a seguir son los siguientes:

 

 

 

  1. Acércate a un lugar donde puedas entrar en contacto con árboles. Puede ser un parque, glorieta, tu jardín, el campo, bosque, la calle misma. Esto depende del área donde vivas,  Mientras más arbolado mejor. Acércate y camina en este espacio en silencio (no importa el ruido que tengas a tu alrededor, sino el silencio que tu provoques), tomando consciencia de tu respiración y con una actitud abierta, de hermandad, con disposición a sumar por el colectivo. Mientras te vas permitiendo envolver por este, haz respiraciones y exhalaciones más largas, de forma suave buscando bajar tu ritmo interior.
  2. Entra en contacto con los árboles del entorno a través de tus sentidos físicos. Contémplalos, tócalos, siéntelos. Son hermanos ancestrales con quienes tenemos una simbiosis de vida al intercambiar entre árbol y hombre lo vital para nuestra existencia (bióxido de carbono y oxígeno). Escoge 2 o 3 que te llamen particularmente la atención. Esto puede ser por su tamaño, forma, belleza, un recuerdo grato en particular o simplemente porque te “llamen o inviten a acercarte a ellos”.
  3. Acércate al primero y con respeto y naturalidad, así como saludarías a un amigo, tócalo y si puedes abrázalo. Permite que tu energía y la suya se mezclen. Hazlo buscando crear armonía entre ambos. Posiblemente igual que tú, el tenga un sentimiento de desconcierto por lo que está pasando, o te brinde paz. Pídele que trasmute cualquier emoción que te impida sumar de forma positiva y simbólicamente “entrégale dicha emoción”.  Tómate el tiempo que requieras. Desde 1 minuto hasta donde tu ser lo requiera. Para este momento, es muy probable que la vorágine que pudieras traer en la mente haya disminuido.
  4. Una vez que hayas terminado, observa y “conecta” con el resto de árboles a tu al rededor. Hazlo caminando al rededor de ellos o incluso sentada (o) al pie de uno de ellos. Únelos con tu mente como si fueras pasando un pequeño hilo al rededor de todos ellos. Puedes guiarte con los otros 2 o 3 árboles que hayan robado tu atención y visualízalos como antenas repetidoras. Haz esto iniciando y terminando esta unión con uno de ellos, la idea es hacer un “circuito” con principio y final. Ellos son una gran comunidad y están intercomunicados a través de raíces y el aire (esporación). Lo que prácticamente los convierte en “el DHL de la naturaleza”. Lo que le entregas a uno, lo puede compartir con cualquiera otro en cualquier punto de nuestro planeta.
  5. Por último, con respeto y amor incondicional, imagina amor, luz, paz, tranquilidad, chi, prana o como le quieras llamar y llévala a tus manos. (si en tu sistema de creencias hay un Dios, fuente, universo, etc, pide ser inundado por su energía. Yo en lo particular le llamo Merkaba).  Toma esa energía y pídele a esa comunidad de árboles que la lleven a donde tu decidas (puede ser a una persona o lugar determinados) y que al mismo tiempo, la expandan hacia toda alma que les rodee (esto inundará a todo ser animado e inanimado de esta energía aumentando el nivel vibratorio de la zona geográfica donde te encuentras). Por último agradéceles su participación.  sigue este método cuantas veces te nazca y con cuantas comunidades de árboles se te atraviesen.  Puedes incluso unir a varias comunidades de árboles de las cuales tengas consciencia tan solo pensando en ellas y conectando con estas a través de tu pensamiento.

MEDITACIÓN TONG-LEN

Es la práctica budista de meditación enfocada a la compasión. En lo particular, entiendo la compasión como la herramienta que me permite tratar con ternura y amor incondicional aristas de mi vida por las cuales siento repudio, miedo o dolor. Al utilizarla, las abrazo y acepto como verdaderos regalos del universo que me indican el camino a mi trascendencia. Tong significa Tomar y Len Dar. Lo que harás con esta meditación, es convertirte en un “filtro” que tome las emociones digámosles negativas (miedo, tristeza, culpa, desesperanza, sufrimiento, amargura, etc) y transformarlas de manera consciente en positivas (amor, aceptación, gentileza, apoyo, alegría, comprensión, presencia, etc).

 

 

  1. Enfoque: Dejar en blanco la mente. Conectar con compasión, perdón, gratitud, amor incondicional
  2. Visualizar: Imagina humo negro el cual cada vez que respiras, permites que entre como pesadez a tu Corazón. Déjalo unos segundos ahí y visualiza como este lo filtra y con tu exhalación lo sacas de tu cuerpo como una Luz Blanca o Amor. Repítelo varias ocasiones.
  3. Filtrar: Cuando tengas dominado el paso anterior, inicia a cambiar el humo negro y la luz por diferentes pares de emociones (en bruto, tan solo el concepto) Podrías por ejemplo, respirar miedo y transformarlo en amor, respirar culpa y exhalarla al exterior como comprensión, vacío y compañía, sufrimiento y gozo, tristeza y alegría, etc. (se vale identificar y anotar previamente al ejercicio de Tong-Len los pares de emociones que quisieras trabajar)
  4. Conforme vayas avanzando,  traer frente a ti personas, situaciones relacionadas con cada emoción negativa (aplica el principio de la aceptación) y compasivamente, expirarles la emoción positiva correspondiente. Esta parte es un ejercicio sanador para ti y para la persona o situación que quieras trabajar
  5. Fluye con aquella experiencia que quieres conseguir y visualízate viviendo en ella.  Al término del ejercicio, agradece de acuerdo a tu creencia al ser superior, tu ser interior y los guías y personas involucradas.

Realizar estos ejercicios nos ayudan a todos a aumentar el nivel de vibración de nuestro ser, nuestra comunidad, nuestro país, nuestro planeta.  Integra este tipo u otro con fines similares a tu rutina diaria. La idea es hacerlo tan natural como dormir, comer, saludar cuando llegamos, etc. Para hacerlo no necesariamente requieres dedicar mucho tiempo al día.  Pequeños instantes en momentos que dedicamos a despertar, transportarnos, bañarnos, etc pueden ser óptimos para realizarlo.

Por último, te pido si te nace compartir este mensaje, necesitamos elevar entre todos la vibración de nuestro México. Por nuestro bien y el de todo ser vivo.